El domingo 18 de enero decidimos vernos temprano en la mañana en el metro Taxqueña para iniciar nuestro recorrido por los museos. Después de veinte minutos de camino, los cuales aprovechamos para platicar y reírnos de los vendedores que se suben a los vagones a vender cualquier cosa que alguien se pueda imaginar, llegamos a la estación de metro Bellas Artes.
Cuando bajamos discutimos como llegar al Museo Nacional Arte, fue todo un reto ponernos de acuerdo pero llegamos relativamente rápido, Martín reconoció la zona porque su abuelo estudió en el palacio de minería (que está enfrente del MUNAL) y siempre lo lleva a verlo.
El MUNAL se encuentra en el antiguo Palacio de Comunicaciones ubicado en Tacaba 8. El edificio tiene una impresionante arquitectura representante del siglo XX y exhibe arte mexicano que del siglo XVI al XX.
La entrada tiene una bonita recepción y con unas grandes escaleras, ventanales hacia el patio y una escultura en medio de Fidencio Lucano Nava, todo esto le da un aspecto amigable e invita a que lo recorras.
En la planta baja del museo visitamos la exposición permanente del telégrafo, la cual nos deja imaginarnos como se comunicaban en el pasado y su gran desarrollo durante los años 1884 y 1910 en el mandato de Porfirio Díaz. Esta sala nos pareció muy interesante pues cuenta con los instrumentos y máquinas que se utilizaban en esa época para comunicarse, además se muestra la evolución del telégrafo en México. Es una exposición muy completa, donde hay una representación de una oficina donde mandaban los telegramas, muchos telégrafos, el primer telegrama que se mando en México, y un aparato que
Cuando salimos vimos un cartel donde podías escribir lo que quisieras, nos entretuvimos un buen rato leyendo y escribiendo cosas, cuando nos aburrimos decidimos subir al siguiente piso. Se nos hace buena idea que el museo deje estos espacios para la libre expresión de la gente, aunque lamentamos que ésta no sea de lo más inteligente.
Primero entramos a una sala que contiene principalmente litografías, éstas estaban muy detalladas y reflejaban el estilo de las ciudades mexicanas del siglo XX. La sala era muy pequeña y apretada, lo cual no nos gustó
El museo cuenta principalmente con tres exposiciones permanentes, divididas por los años de las pinturas:
Primero entramos a la exposición “Estrategias para un México moderno” (1919-1955), que se encuentra en el primer piso, donde se muestran gran variedad de propuestas artísticas, como adaptaciones de las vanguardias europeas en México, y exhibe obras del período que va de la Revolución Mexicana a la consolidación del movimiento Muralista; había pinturas, esculturas y fotografías de José Horna, David Alfaro Siqueiros, Gerardo Murillo, Diego Rivera, entre otros artistas mexicanos.
Luego pasamos a la exposición “Asimilación del occidente: la pintura en la Nueva España” (1550-1821) ubicada en el segundo piso, en donde destacan las primeras manifestaciones del arte
La última sala a la que entramos fue: “Construcción de una nación”, igualmente en el segundo piso donde se proyecta el pensamiento del Nuevo Estado Mexicano y la forma en que sus artistas buscaron dar una identidad patria, al final del recorrido se exponen imágenes de una sociedad mexicana a principios del porfiriato. En cuanto a las obras estas son de temas más variados.
Ya a la salida recorrimos el patio donde se encuentran los leones y pudimos admirar la infraestructura del edificio por dentro, es uno de los edificios más grandes y bellos del centro histórico.
Desde nuestro punto de vista este museo está pensado para gente mayor o adolecentes con ganas de apreciar las obras de arte mexicanas que se encuentran ahí. Si no se tiene mucho interés es fácil aburrirse y perderse entre tantos cuadros y pinturas. Los niños pequeños casi no van a encontrar cosas de interés para ellos más que una sala donde pueden dibujar.
Llegamos muy rápido y al igual que en el museo anterior nos dejaron entrar gratis,
Este edificio está dividido en 4 secciones, una por piso y una terraza.
En cada una se pueden observar diferentes obras de diferentes autores, por ejemplo dibujos de Rius, diferentes retratos a mano de diferentes personajes de la historia de México, fotos de diferentes personajes, en los que se incluyen héroes de la historia, pero también actores y actrices como Tin Tan, María Félix y Cantinflas.
En general el museo narra un poco de la historia de México a través de fotografías, éstas van desde la independencia hasta la actualidad. La mayoría de las obras que encontramos son parodias de los personajes famosos de la historia.
El museo también tiene una parte didáctica, en donde puedes hacer diferentes cosas como juntar partes de diferentes personajes en un tercero, como ponerle el paliacate de Morelos a Porfirio Díaz. Además de un rompecabezas de México y un mecanismo para dibujar en caricatura a alguien.
En el último piso del edificio está la terraza, en donde también hay un café y la tienda del museo.
El museo también cuenta con una especie de biblioteca, la mayoría de estos libros sobre cultura y arte mexicanos. Hay más de muchos ejemplares ahí.
Es un museo chico, pero tiene suficientes piezas como para entretenerse un buen rato y aprender un poco más de México de una forma diferente, eso nos gustó.
Y nos pareció una buena idea que tenga libros que puedes consultar en la sala que tiene para ello, es otro aspecto original del museo.
En general creemos que el museo está dirigido a toda la familia, ya que tiene un entorno muy amigable que hasta los pequeños pueden disfrutar; sin embargo los adolecentes y adultos son los que más pueden aprender de él.
Saliendo caminamos un buen rato sin poder encontrar una estación del metro, preguntamos varias veces a las personas que pasaban a nuestro lado pero nos decían diferentes cosas, al final llegamos a un Oxxo donde compramos algo para beber y nos dieron por fin las indicaciones correctas.
Llegamos al metro, compramos los boletos para el regreso y nos metimos al metro. Al final nos separamos en Taxqueña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario